Mostrando entradas con la etiqueta mujeres. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mujeres. Mostrar todas las entradas

5 de marzo de 2013

Dichas y cuentos


A mi familia de ultramar

Ya desde bien chiquita la niña Violeta sufría de patatuses.
Cansona y ceñuda fundió la paciencia de propios y ajenos
con sobredosis de lloros, gritos de loquita y pateadas en el piso.
A Violeta la enojaba el mundo en general y el batir de alas
de mariposa en particular.
Hartos los papás de su insolencia a deshoras y su histeria sin ton ni son, 
decidieron atajar sin más demora tan arrebatado desvarío filial.
Invocaron, con sus manos sobre el volcán de harina, las virtudes de sus antepasados, y sin remilgos, formularon con un poquitico de esto y otra pizquitica de aquello, la masita para la torta de cumpleaños de su malhumorado retoño.
Milagrosa resultó aquella tortica preñada de frutas y amor, como caída del cielo y amasada por algún rubio querubín. 
Después de probar su pedacito con velita rosada, Violeta se volvió del revés. 
Se mostraba dichosa, parada desde el primer rayo de luz con una sonrisa de miel, toda linda, abizcochada para siempre.

4 de febrero de 2013

Kleine Strickerinnen

                                                                                 

20 de noviembre de 2012

Principito


a Luca

" ... cojo las agujas y hago calceta. Cada punto es una letra.
Una pasada dice "Te quiero".
 Tejo "Te quiero" en todo lo que hago. 
 Es como una oración, o como un deseo que te mando con la esperanza de que puedas oírme. Con la esperanza, hija, de que la historia que estoy tejiendo te llegue de algún modo.
 Con la esperanza de que mi amor te alcance de alguna manera."


"El Circulo del Punto" Ann Hood

1 de agosto de 2012

Giros


de sol

"... No decir que soy esta mezcla de anarquía y desconcierto,
este desorden cavilante, empeñado en ver la luz al final del túnel."

"El cielo de los leones" Ángeles Mastretta

16 de mayo de 2012

Cuentos

con Chantilly


"Todos los martes por la tarde, las señoras y las chicas de la Cruz Roja se reunían en el salón del Ayuntamiento, que estaba justo debajo del vestíbulo de la biblioteca. Cuando se quedaba vacía unos momentos, Louisa bajaba y entraba en la habitación llena de mujeres. Había decidido tejer una bufanda. En el sanatorio había aprendido a tejer con el punto más sencillo, pero no a echar los puntos ni a rematar, o se le había olvidado"


28 de noviembre de 2011

Vecinas


En aquel vecindario algunas madres primerizas se hicieron amigas, otras encontraron a las cómplices perfectas y todas, más tarde, después de lo hijos criados, se despertaron abuelas y continuaron llorando sin anestesia en los rellanos de las escaleras, en procesión, a cualquier hora del mes, velando las huellas pringosas de las desgracias propias y ajenas.
Unas y otras conocían con precisión los quehaceres y rutinas de las vidas de sus vecinas: el canto del gallo de los despertadores, los estampados de sus batas y zapatillas, el sabor de sus lágrimas, el olor del café del desayuno, el número de prendas de la colada, las caricias forzadas y las obsesiones de los maridos, el silbido de la olla, la paella de los domingos, las manchas de los delantales, los ataques de reuma, la hora de apagar la luz, las traiciones de los sueños.
Juntas se afanaban en recomponer, a golpe de máquina de coser y agujas de ganchillo, los descosidos en sus relaciones matrimoniales, y si fracasaban se lanzaban, tomadas de la mano, al pozo del silencio a ocultar sus heridas mal curadas.
Aquel vecindario se mantenía unido a pesar de tantas décadas y cicatrices, gracias al paso de días y estrellas, al pacto inmaterial que las engrandecía.
Sus mujeres se hicieron fuertes en las horas clandestinas de confesiones sin edulcorantes, urdiendo códigos inocentes de fidelidad y compasión entre ellas. Parapetadas detrás de las puertas, asomadas a sus mirillas, tan indiscretas, tan protectoras, siempre alerta, atesorando el poder de esquivar lo inevitable.

para Ellas, por tanta ternura.

20 de octubre de 2011

Amélie

Montego Bay Scarf
100% Bambú Mondial

El Club de los Miércoles despierta con Estupor y Temblores
en el regalo de la lectura compartida

20 de septiembre de 2011

Croché

puntadas de principiante
descubiertas en esta escuela

4 de agosto de 2011

Secuencias

a Inés

A partir de ahora, cuando te lea, podré intuir los gestos que tejen tus manos al hilo de las palabras, la mímica con la que coloreas historias. Lo aprendí ayer mientras hablabas y se te escapaba una gota de pudor.
Sabré dónde se deslizan los aretes en el precipicio de tus orejas, el lugar concreto en el que rozan suavemente un lunar y cómo te visten de fiesta cada mañana. Lo descubrí ayer, mientras te perdías en el horizonte cuajado de pájaros, girasoles y verdor.
A partir de mañana, cuando te lea, me salpicarán las olas que llevas en los brazos y la estela de mar que va dejando la huella leve de tus pies. Lo vi ayer, mientras andábamos caminos y nos conmovió la certeza de habernos reconocido.

19 de enero de 2011

Tora

" Las piezas de punto formaban un prolijo dibujo de todas las tonalidades de restos de lana roja.
Randi hacía funcionar la máquina de tricotar y ya le había regalado a Tora la manta, aunque todavía no estaba terminada.
La niña había ido mendigando lana roja a toda la gente que conocía, incluso Gunn le había dado una madejita.
Pero a la madre no le pidió.
La manta fue creciendo y, cuando Tora bajaba al Pueblo por leche, solía pasarse por casa de Frits y Randi para ver cuánto quedaba para que estuviera lista..."

30 de noviembre de 2010

Inspiration


und Zärtlichkeit

1 de agosto de 2009

Mohair

"...Alimentar y abrigar. Los dos verbos que conjuga instintivamente la madre. Abre el arcón donde conserva la lana, la que cada año guarda luego de trasquilar a sus propias ovejas, una lana sin color, un poco dura. El invierno castiga, dice. Más tarde agrega: un abrigo para la niña. Toma unos enormes palillos de madera y comienza su tarea. El ruido que hacen los palillos al entrechocar la madera amodorra a la mujer. Si le preguntan cuál es la música de la placenta, la vibración del útero materno, respondería: el sonido de los palillos. Y le acometen unas enormes ganas de entregarse, también a ella, a la tarea de tejer..."

"La llorona", Marcela Serrano

29 de julio de 2009

Intuición y eclipse

Me siento a leer temprano
arropada por la brisa arbórea que exhala el bosque a mi espalda
Pájaros y ardillas nerviosas, hierba mojada
Silencio en el jardín
Adoro a las tías,
no se me van del pensamiento,
ni de los ojos
Terminaré conociéndolas de memoria,
cada una por su nombre y el largo de su pelo,
por la luz de su cara,
tan bellas y adorables en sus desvaríos.

28 de julio de 2009

Punto y seguido

Cruzo de la orilla de papel a las hileras viajeras de mi labor.
Leo punto y seguido
y cambio de color,
del kiwi de la lana al negro de las palabras.
Rumio historias con las manos distraídas,
ajenas en las agujas...

19 de mayo de 2009

Geometría emocional

No supo qué hacer con lo ocurrido entre la mañana que la ayudó a maquillarse, y descubrió en ella las pestañas doradas que abanicaban sus ojos, el trazo tímido de sus cejas, la delicada transparencia de su piel ... y el último día que compartieron, cuando no pudo reconocerla vestida de ingravidez. De ella, de aquellos rasgos, apenas un leve rastro, un minúsculo recuerdo, una mota de luz. Su nuevo lenguaje inaudible, como una mancha de susurros discretos, una capa de silencio. Su horizonte extraviado en un lapsus neuronal.
( )
Desde entonces, un escalofrío lacerante había dibujado la curva de su espalda tatuada con signos de interrogación. En el escote de su blusa pensamientos de color violeta la ayudaron a despedirse sin entenderla. Se equivocó de cajón al colocar sus miedos y confundió el código cuando quiso descifrar los mil millones de instantes desapercibidos de la vida de ella. Ella, intermitentemente exiliada, hilvanada en su red de dudas, ella, escondida en un conjunto vacío, desconectada en una esfera blindada, sin intersecciones.
Oculta bajo la bóveda, una brizna de sol.

3 de abril de 2009

Femenino singular

Imagínate que el primer día de tu primera menstruación tu madre te hubiera regalado un ramo de flores, te hubiera llevado a comer fuera y después las dos hubierais ido a la joyería, donde os esperaba tu padre, te hubieran hecho agujeros en las orejas y él te hubiera regalado tu primer par de pendientes, y luego hubieras ido con algunas de tus amigas y también con amigas de tu madre a pintarte por primera vez los labios; y después, por primera vez, hubieras asistido a la asamblea de las Mujeres a aprender la sabiduría femenina.
¡Qué diferente habría sido tu vida!
Judith Duerk, Circle of Stones

22 de diciembre de 2008

El cuento de la criada

Ayer estuve en Gilead.
Pasé varias horas con Defred y las otras mujeres,
desde la página 133 hasta la 367.
Me quedan por conocer las notas históricas, aproximadamente diez páginas.
Cuando termine guardaré el cuento en mi cofre de los tesoros.
Pienso en otro de tus libros Margaret,
ya lo estoy buscando, deseando leerlo.
Me he vuelto insaciable.

8 de septiembre de 2008

Lesendes Mädchen


Leer. Estar atrapada entre las páginas de un libro.
Distraida, ausente, abandonada al placer de escuchar las historias sin desvelar, las que cobran vida con el tímido roce de nuestros ojos, las que se esconden detras de los signos, nos enriquecen, nos completan.